Taladro.
Décimo Salón Regional Jóvenes Artístas. Maczul. Maracaibo (2014)



Comunicado desde el taladro.
Dos secuencias: la ultra-prima, ascendentes de rimbombantes esperas, es decir la espiral, torno, o elemento que invade el infinito más allá de su materia (infinita pero mortal, por su modificación) su resistencia al punto fijo traslada al ejercito de dos en dos, a parejas más personales, y el ojo (solo) vibra, vibra solo, y vibra en traslación junto a su imagen, ahora rostro, de periferia estática por la perforación temporal.
Pilotos sucesores, para su perfección política recurrimos a las lenguas hermanas, como bailarinas y cementerio, post-mortem, el descifrado inicial y la mueca presente solo en idea, ya que en la calma los aleteos de hombro y las preguntas inocentes se colma por su misma quietud y lo que daría es demostrar que al separar elementos la confluencia es notoria aunque con presencia del destino o azar, amplificación de momentos y la recurrencia de un elemento atento a las estabilidades contrastantes luego de tanto cambio.
Entonces la espera allí en movimiento junto a la partícula mínima de información (mem) despliega entonces las huellas recurrentes de un creador mirando a otro creador desde el estiramiento constante de un punto de modificación para llegar a otro punto y desenvolverse para regresarse a un principio, en una espiral (infinito disruptivo), circuito (infinito estático), o traslación (concreción).

